Copias de seguridad de tu web: la que no probaste no existe
Casi todo el mundo tiene copias de seguridad. Casi nadie ha intentado restaurar una. La diferencia entre esas dos frases es lo que separa un susto de dos semanas de trabajo perdido.
23 de agosto de 20226 min de lecturaEn este artículo
- Qué tiene que incluir una copia para servir de algo
- Cada cuánto: que coincida con lo que puedes permitirte perder
- La regla 3-2-1, en versión para negocios pequeños
- El paso que casi nadie da: probar que se puede restaurar
- Cuánto tiempo guardarlas: el problema del daño silencioso
- Lo que tu hosting incluye, y lo que no
- El backup que nadie hace: los accesos y el dominio
- Cuánto cuesta esto realmente
- Preguntas frecuentes
La conversación sobre backups siempre llega tarde. Nadie la tiene el día que lanza la web; la tiene el martes que entra al panel y encuentra la página en blanco, o con publicidad de un casino, o simplemente vacía porque alguien borró lo que no debía.
Y ese día se descubren dos cosas incómodas: que la copia que el hosting decía tener es de hace un mes, y que nadie sabe exactamente cómo se usa. Este artículo va sobre evitar ese martes.
Qué tiene que incluir una copia para servir de algo
Mucha gente cree que su web es "los archivos". En la mayoría de los sitios modernos, la parte que de verdad duele perder no está en los archivos: está en la base de datos, que es donde viven los textos, los pedidos, los usuarios y los formularios recibidos.
- Archivos del sitio: el código, las plantillas y —lo más pesado— las imágenes que subiste.
- Base de datos: contenidos, productos, pedidos, clientes, comentarios. Lo irreemplazable.
- Configuración del servidor: certificados, redirecciones, reglas. Se olvida siempre y cuesta días rehacerlo.
- Correo, si está en el mismo proveedor. Perder el buzón suele doler más que perder la web.
- Registros de DNS, apuntados en algún sitio. Sin ellos, aunque restaures todo, nada apunta a ninguna parte.
Cada cuánto: que coincida con lo que puedes permitirte perder
La pregunta útil no es "¿cada cuánto hago copias?" sino "¿cuánto trabajo estoy dispuesto a rehacer?". Si la respuesta es "un día", necesitas copias diarias. Si es "una hora", necesitas algo más serio que un backup nocturno.
| Tipo de sitio | Frecuencia razonable | Qué se pierde en el peor caso |
|---|---|---|
| Web informativa que cambia poco | Semanal, más una copia antes de cada cambio | Nada relevante: el contenido es estable |
| Web con blog activo | Diaria | Un artículo, que suele poder rehacerse |
| Tienda online | Diaria como mínimo; horaria en temporada alta | Pedidos reales de clientes reales. Aquí no hay margen |
| Sistema con usuarios y datos | Continua o cada pocas horas, con retención larga | Datos de terceros — puede ser un problema legal, no solo operativo |
La regla 3-2-1, en versión para negocios pequeños
La formulación clásica dice: tres copias, en dos medios distintos, una de ellas fuera del sitio. Suena a departamento de sistemas, pero traducida a un negocio normal es bastante simple y barata.
- La web en producción — esa es la copia número uno, la que está viva.
- Una copia automática en el hosting, que es rápida de restaurar cuando el problema es tuyo y no del servidor.
- Una copia fuera del proveedor: otro servicio de almacenamiento, o incluso una descarga mensual a un disco. Esta es la que te salva si el problema es el hosting.
El paso que casi nadie da: probar que se puede restaurar
Este es el punto central del artículo. Una copia que nunca se restauró es una hipótesis, no un respaldo. Y falla más de lo que la gente imagina: archivos incompletos, base de datos exportada a medias, versiones de software que ya no coinciden, contraseñas que nadie recuerda.
La prueba no tiene que ser complicada. Una vez al año, restaura la copia en un sitio de pruebas y comprueba que la web arranca, que las imágenes están y que el panel abre. Si algo falla, lo descubres un día tranquilo y no el día del desastre.
Cuánto tiempo guardarlas: el problema del daño silencioso
Conservar solo la copia de ayer parece suficiente hasta que aparece un problema que llevaba semanas ahí sin que nadie lo notara: contenido borrado por error, una inyección de spam, un ajuste que rompió algo secundario. Si todas tus copias son recientes, todas contienen el problema.
Un esquema sencillo que funciona: los últimos 7 días diarios, 4 semanas, y 6 o 12 meses. Ocupa poco porque las copias antiguas se van espaciando, y cubre tanto el error de ayer como el que ya estaba en marzo.
Lo que tu hosting incluye, y lo que no
Muchos planes anuncian copias automáticas, y suelen existir. Lo que conviene verificar es la letra pequeña: con qué frecuencia, cuánto tiempo se guardan, si la restauración es gratuita, si puedes descargarlas tú, y si están en la misma infraestructura del servidor. Las diferencias entre tipos de alojamiento están en hosting compartido, VPS o administrado.
El backup que nadie hace: los accesos y el dominio
Hay una forma de perder la web que ninguna copia de archivos resuelve: que el dominio caduque, o que esté a nombre de un proveedor con el que te peleaste, o que la única persona con las contraseñas ya no trabaje contigo.
- Dominio a nombre del negocio, con renovación automática y correo de aviso que alguien lea. El fondo del asunto está en por qué importa el dominio propio.
- Accesos documentados en un gestor de contraseñas de la empresa, no en la cabeza del sobrino que la montó.
- Más de una persona con acceso al hosting, al dominio y al panel. Una sola persona es un punto único de fallo.
- Los registros DNS guardados en un documento: reconstruirlos de memoria en plena caída es horrible.
Cuánto cuesta esto realmente
Es de lo más barato que puedes contratar en relación con lo que protege. Un almacenamiento externo para copias de una web pequeña cuesta poco al mes, y muchos planes de mantenimiento ya lo incluyen. Comparado con reconstruir un sitio y perder los pedidos de un mes, no hay discusión — el marco general de costos está en cuánto cuesta una página web profesional.
Preguntas frecuentes
Mi hosting dice que hace copias. ¿Con eso basta?
Es un buen punto de partida, pero no basta solo. Depende de la frecuencia, de cuánto tiempo las guarda y —sobre todo— de que vivan fuera del mismo servidor. Si el problema es el propio proveedor, esa copia se va con él. Añade una copia externa que controles tú, aunque sea mensual.
¿Cada cuánto debería probar una restauración?
Una vez al año es suficiente para una web informativa; cada seis meses si es una tienda o un sistema con datos de clientes. También conviene probarla después de cualquier cambio grande de infraestructura, porque es justo cuando el proceso deja de funcionar sin que nadie se entere.
¿Las copias protegen contra un hackeo?
Ayudan a recuperarte, pero no evitan que ocurra ni resuelven el problema por sí solas. Si restauras una copia sin cerrar el agujero por donde entraron, te vuelven a entrar en días. Y si el ataque llevaba semanas activo, las copias recientes ya lo incluyen — por eso importa conservar copias antiguas.
¿Y el correo de la empresa?
Se olvida siempre y suele ser lo más doloroso de perder. Si el correo está en el mismo proveedor que la web, cae con ella. Lo razonable es tenerlo separado del hosting y, si es crítico, con su propia copia: hay años de conversaciones e información de clientes ahí dentro.