Diseño Web

Página de servicios que convierte: una por servicio, no una para todos

La página "Servicios" con seis bloques de tres líneas cada uno es la más común de la web y la que menos vende. No posiciona por ninguno de los seis y no convence de ninguno, porque no llega a explicar ninguno.

24 de junio de 20225 min de lectura
En este artículo
  1. La regla base: una página por servicio que quieras vender
  2. La estructura que funciona, en orden
  3. Decir qué NO incluye es lo que más confianza genera
  4. El precio: dilo, o di cómo se calcula
  5. Resuelve las objeciones en la página, no en la llamada
  6. Una sola acción por página
  7. El enlazado interno: que se sostengan entre ellas
  8. Preguntas frecuentes

Casi todas las webs de servicios tienen la misma página: se llama "Servicios", tiene seis tarjetas con un icono, un título y tres líneas de descripción. Se ve ordenada, cabe en una pantalla y no sirve para nada.

No sirve por dos razones que se refuerzan. Google no sabe por cuál de los seis debería mostrarte, así que no te muestra por ninguno. Y el visitante que buscaba exactamente uno de ellos no encuentra suficiente para decidir, así que se va a leer el de otro que sí lo explica.

La regla base: una página por servicio que quieras vender

Si vendes seis servicios, necesitas seis páginas. No seis secciones dentro de una: seis URLs distintas, cada una con su título, su texto y su llamada a la acción. Es el cambio estructural con mayor retorno que puede hacer una web de servicios.

El matiz importante: una página por servicio que quieras vender, no por cada cosa que sabes hacer. Si el 80% de tu facturación viene de dos servicios, empieza por esos dos y hazlos muy bien. El resto puede vivir en una página general hasta que merezca la suya.

La estructura que funciona, en orden

El orden importa porque replica cómo decide la gente: primero confirma que está en el sitio correcto, después entiende qué recibe, después evalúa si puede pagarlo, y solo al final se anima a escribir.

  1. Titular con el servicio y para quién es. "Contabilidad para restaurantes", no "Nuestros servicios".
  2. El problema que resuelve, contado como lo cuenta el cliente, en dos o tres líneas.
  3. Qué incluye exactamente, en lista. Y qué no incluye, que evita malentendidos caros.
  4. Cómo trabajas: los pasos desde el primer contacto hasta la entrega, con plazos.
  5. Prueba: un caso real con números, o dos o tres testimonios con nombre.
  6. Precio o rango, o al menos cómo se cotiza y de qué depende.
  7. Preguntas frecuentes: las objeciones reales, resueltas antes de que las tenga que preguntar.
  8. Una sola llamada a la acción, repetida arriba y abajo, siempre la misma.

Decir qué NO incluye es lo que más confianza genera

Es contraintuitivo y por eso casi nadie lo hace. Un apartado que dice con claridad qué queda fuera —"no incluye el hosting", "no cubre fines de semana", "la redacción de textos se cotiza aparte"— consigue tres cosas a la vez.

  • Evita el conflicto que aparece a mitad del proyecto, que es el que destruye la relación.
  • Comunica experiencia: solo quien ya tuvo ese problema sabe que hay que aclararlo.
  • Sube el valor percibido de lo que sí incluye, porque queda delimitado y concreto.

El precio: dilo, o di cómo se calcula

El silencio total sobre el precio es la decisión más cara de una página de servicios. No evita la conversación —el cliente igual va a preguntar— pero sí garantiza que quien tenía presupuesto suficiente se fue a mirar la página del competidor que sí lo publica.

Cómo tratar el precio según el tipo de servicio.
Tipo de servicioQué publicarPor qué funciona
EstandarizadoEl precio exactoFiltra solo, cierra sin llamada y posiciona por búsquedas de precio
Variable pero acotadoUn rango "desde–hasta" con lo que mueve cada extremoDa una referencia sin comprometer una cifra que no puedes sostener
A medidaEl método de cotización y dos o tres ejemplos de proyectos cerradosEl ejemplo real orienta mejor que cualquier rango inventado

Resuelve las objeciones en la página, no en la llamada

Cada servicio tiene tres o cuatro objeciones que aparecen siempre. Las conoces de memoria porque las contestas cada semana por teléfono. Ese guion, escrito, es la mejor sección de tu página — y la más fácil de redactar, porque ya la tienes.

El formato de preguntas frecuentes funciona bien aquí por dos motivos: se lee salteado, que es como se lee, y coincide con la forma en que la gente escribe sus búsquedas. Cómo redactarlo sin sonar corporativo está en cómo escribir los textos de tu web.

Una sola acción por página

Un error frecuente: la página de servicio termina ofreciendo cuatro caminos —llamar, escribir, descargar el catálogo, ver otros servicios— y el visitante, que estaba decidido, se detiene a elegir. Cada opción extra reduce la probabilidad de que haga cualquiera.

Elige una acción por página, la que corresponda al servicio, y repítela arriba y abajo. Un servicio caro pide "agenda una llamada de 15 minutos"; uno estandarizado pide "solicita tu cotización". Lo que no funciona es ofrecer las dos con el mismo peso.

El enlazado interno: que se sostengan entre ellas

Las páginas de servicio no deberían vivir aisladas. Cada una enlaza a la página general de servicios, y desde artículos del blog que traten ese tema. Ese tejido es lo que le indica a Google qué páginas son importantes en tu sitio y por qué.

Y en sentido inverso: si escribes un artículo sobre un problema que tu servicio resuelve, enlázalo desde ahí. El lector que llegó buscando información y descubre que puedes resolverlo es el contacto más barato y mejor calificado que vas a tener.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos servicios debería tener en la web?

Los que de verdad quieras vender, no todos los que sabes hacer. Una web con doce servicios comunica que no eres especialista en ninguno, y además reparte tu esfuerzo de contenido en doce direcciones. Tres o cuatro páginas fuertes rinden más que doce débiles, casi siempre.

¿Qué extensión debe tener una página de servicio?

La que necesite el servicio. Uno sencillo y barato se explica en 400 palabras; uno de varios miles de dólares necesita 1.200 o más, porque el cliente tiene más dudas y más miedo. La regla no es la longitud: es que no quede ninguna pregunta razonable sin responder.

¿Sirve poner los servicios en el menú principal?

Sí, y conviene desplegar los principales en vez de dejar solo "Servicios". Que los nombres concretos estén visibles en el menú ayuda al visitante a orientarse en dos segundos y refuerza esas páginas ante Google. Con más de seis, un desplegable ordenado por categorías funciona mejor que la lista completa.

¿Puedo reutilizar el mismo texto cambiando el nombre del servicio?

Es tentador y sale mal. Google detecta páginas casi idénticas y termina mostrando solo una, así que pierdes las demás. Y el lector nota que no le estás hablando de su problema concreto. Si dos servicios se explican con el mismo texto, probablemente sean una sola página.

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