Qué entregables exigir al cerrar tu web (y por qué sin ellos no es tuya)
Mucha gente descubre dos años después que su web nunca fue suya: el dominio está a nombre del proveedor y nadie tiene la clave del hosting. Esta es la lista que evita eso.
22 de octubre de 20227 min de lecturaEn este artículo
El día que se publica una web todo el mundo está contento y nadie piensa en documentos. Dos años después llega el problema real: quieres cambiar de proveedor, o mover el correo, o simplemente actualizar un precio, y descubres que el dominio está registrado a nombre de una agencia que ya no responde. Ese es el desenlace más caro de un proyecto web, y se evita con una lista de veinte minutos.
Los entregables no son burocracia: son la diferencia entre haber comprado una web y haberla alquilado sin saberlo. Aquí está la lista completa, qué verificar en cada punto y cómo comprobar que lo que te entregaron de verdad funciona.
Los cuatro innegociables
Si solo puedes pelear por cuatro cosas, que sean estas. Sin ellas, no controlas tu propio sitio aunque lo hayas pagado entero.
- El dominio a tu nombre. Registrado con tu correo como contacto administrativo, no el del proveedor. Entra al panel del registrador y compruébalo tú mismo — por qué importa tanto está en dominio propio: por qué importa.
- Los accesos al hosting. Usuario y contraseña propios, con rol de administrador. No un "nosotros lo gestionamos", que en la práctica significa que no puedes salir.
- El código o el acceso al gestor. Según cómo esté construida: repositorio y credenciales de despliegue, o usuario administrador del CMS con permisos completos.
- Las fotos y archivos originales. En alta resolución y en su formato editable. Un logo entregado solo en PNG no sirve para imprimir una valla ni para bordar un uniforme.
La lista completa, punto por punto
| Entregable | Qué debe incluir | Cómo lo verificas |
|---|---|---|
| Dominio | Registro a tu nombre y correo, con acceso al panel | Inicias sesión y ves el dominio en tu cuenta |
| Hosting o plataforma | Usuario administrador y datos del plan contratado | Entras y llegas al panel de control |
| Código / CMS | Repositorio o usuario admin con permisos completos | Puedes editar una página y publicarla |
| Correos corporativos | Cuentas creadas y acceso al panel de correo | Envías y recibes desde una cuenta @tudominio |
| Diseño | Logo en vectorial, paleta, tipografías y fotos originales | Abres los archivos y no están pixelados |
| Analítica | Propiedad de Analytics y Search Console a tu nombre | Ves datos y eres propietario, no solo lector |
| Copias de seguridad | Dónde se guardan, cada cuánto y cómo se restauran | Existe una copia con fecha reciente |
| Documentación | Guía corta de cómo editar lo que cambiarás seguido | Sigues los pasos y consigues hacerlo solo |
Fíjate en la columna de la derecha: un entregable no es un archivo enviado por correo, es algo que tú puedes usar sin ayuda. "Te mandamos las claves" y "comprobamos juntos que entras" son dos niveles de cierre muy distintos.
Analítica y verificación: quién es el propietario
Este punto se pasa por alto casi siempre y duele después. Si Google Analytics y Search Console se crearon dentro de la cuenta del proveedor, todo tu histórico de datos se va con él el día que cambias. Y el histórico no se recupera: no existe forma de exportar tres años de comportamiento a una propiedad nueva.
- Analytics: la propiedad debe estar creada bajo tu cuenta de Google, o al menos con tu correo como administrador con permisos totales.
- Search Console: verificación a tu nombre. Aquí llegan los avisos de penalizaciones y errores de indexación.
- Perfil de Empresa de Google: propiedad tuya, con el proveedor como gestor si hace falta. Nunca al revés.
- Redes sociales: cuentas creadas con tu correo, con el proveedor añadido como administrador.
La regla general es sencilla: tú eres el propietario, el proveedor es un colaborador. Cualquier configuración donde eso esté invertido es una dependencia que te va a costar dinero el día que quieras cambiar. Sobre qué mirar después en esas herramientas, hay una guía en métricas web que importan para tu negocio.
La documentación que de verdad sirve
Un manual de cuarenta páginas que nadie abre no es documentación: es una forma elegante de no capacitarte. Lo que necesitas es corto y muy concreto, orientado a las tres o cuatro cosas que vas a cambiar tú.
- Cómo editar los textos de una página y publicar el cambio.
- Cómo subir o reemplazar una imagen sin romper el diseño ni la velocidad.
- Cómo añadir una entrada al blog o al catálogo, si lo tienes.
- A dónde llegan los formularios y cómo cambiar el correo de destino.
- Qué hacer si el sitio se cae: a quién llamar y con qué datos.
- Cuándo caducan el dominio y el hosting, y quién los renueva.
Mantenimiento, copias y continuidad
El cierre del proyecto no es el final del sitio: es el principio de su vida útil. Deja por escrito qué pasa después, aunque decidas no contratar mantenimiento con quien te lo construyó.
- Quién renueva dominio y hosting, y con qué tarjeta. Un dominio caducado tumba también el correo.
- Dónde están las copias de seguridad y cómo se restauran — el detalle completo está en copias de seguridad de tu web.
- Quién renueva el certificado de seguridad, si no es automático. Ver certificado SSL y seguridad básica.
- Qué incluye el soporte los primeros meses: corregir errores propios del desarrollo no debería costarte extra.
- Qué es un cambio incluido y qué es trabajo nuevo, con una definición que ambos entiendan igual.
Señales de que no te van a entregar nada
- "Nosotros nos encargamos del dominio" sin más explicación. Pregunta a nombre de quién queda.
- No hay presupuesto escrito que liste entregables. Si no está escrito, no se entrega.
- El precio es mensual y no se dice qué pasa si te vas. Puede estar bien, pero tienes que saberlo — la comparación está en suscripción vs. pago único.
- Se niegan a darte acceso al panel "para que no rompas nada". Es tu web; el riesgo lo decides tú.
- Las fotos solo llegan en tamaño web. Sin originales no puedes reutilizarlas en nada impreso.
Todo esto se negocia mucho mejor al firmar que al cerrar. Pídelo como anexo del presupuesto desde el primer día: un proveedor serio no tiene ningún problema en firmarlo, y la reacción a esa petición ya te dice bastante. Cómo evaluar esa señal y otras está en cómo elegir agencia de diseño web.
Preguntas frecuentes
¿El código de mi web es mío?
Depende de lo que firmaste. Lo habitual y razonable es que el sitio terminado sea tuyo y que el proveedor conserve sus herramientas y componentes internos, que reutiliza entre clientes. Lo que no es aceptable es que no puedas migrar: aunque el código base no sea tuyo, tienes que poder llevarte contenido, diseño y datos sin permiso de nadie.
¿Qué hago si el proveedor ya no responde y el dominio está a su nombre?
Los registradores tienen un proceso de disputa, pero es lento y necesitas pruebas de que pagaste el registro. En la práctica, muchos negocios terminan comprando un dominio nuevo y perdiendo el posicionamiento acumulado. Por eso este punto es el primero de la lista: es el único que puede volverse irrecuperable.
¿Debo exigir todo esto también si la web fue barata?
Sí, y con más razón. El precio no cambia quién es el dueño del dominio ni quién tiene las claves. Un proyecto pequeño y honesto entrega exactamente lo mismo que uno grande: dominio, accesos, archivos y una guía corta. Lo que cambia es el alcance del sitio, no la propiedad.
¿Cuándo debería pedir los entregables?
Escríbelos en el presupuesto antes de empezar y verifícalos antes del pago final. Ese es el único momento en que tienes toda la fuerza de negociación. Pedirlos un año después, cuando el proyecto ya está pagado y el equipo pasó a otros clientes, funciona mucho peor.